Artbreeder, o cómo mirar a tus personajes directamente a los ojos

Después de un tiempo trasteando en Instagram aprendes algunas cosas.

Como, por ejemplo, que hay más gente con tus mismas/similares inquietudes de la que creías; aunque, al mismo tiempo, sois lo bastante diferentes como para enseñaros cosas mutuamente.

Gracias a una de estas personas, he descubierto dos cosas: una, que, por lo visto, escribir fantasía y hablar de tus personajes como si fueran personas reales viviendo en tu casa es lo normal (y no estamos locxs); y dos, que intentar representarlos, ponerles cara para que, efectivamente, sean reales (al menos en un retrato) es un deseo generalizado.

Esta persona se hace llamar Empress Suma y tiene una imaginación fértil. También es multidisciplinar, al punto que dibuja lo que escribe, compone lo que dibuja, y viceversa (pinchad aquí para entenderlo). Ella ha sido la que me ha hablado de Artbreeder, y por eso llevo dos o tres días creando personajes en mi cuenta (vedlos aquí, aunque no sepáis quién es quién todavía…).

Cuando Suma me lo aconsejó, mi primera respuesta fue algo así como: “Ya tienen cara, he buscado referencias reales (famosxs varixs, familia, amigxs, conocidxs)”. ¿Por qué? Por es verdad, y porque un poco de miedo me daba. Artbreeder es inteligencia artificial aplicada al arte. Yo, a veces, pienso que este mundo va muy rápido y hay cosas a las que ya no llego. Pero decidí hacerle caso a mi Suma, que tiene como 20 años menos que yo. Y, ¡oh, sorpresa!, se me da bastante bien…

Después de este mini momento de autobombo, regreso al tema: mirar a tus personajes directamente a los ojos. Ahora que tengo ya creados muchos de los que intervienen en Reinicio, experimento sentimientos encontrados.

Por un lado, me complace ver, por ejemplo, la cara de mi Casandra, ver cuánto se parece físicamente a las mujeres de mi casa (como yo quería), con sus ojos y su cabello oscuros, y esa mirada entre dulce y fiera. Me encanta haber sido capaz de crear a Nicholas, porque quería un hombre anciano, pero elegante; y fuerte, impresionante. Y creo que lo tengo.

Pero, por otro lado, me pregunto si no les estaré robando algo a lxs lectorxs. Al leer las descripciones de los personajes de una novela, todxs hacemos nuestra propia interpretación sobre su apariencia y su forma de ser. Sucede igual con los lugares, las descripciones te llevan y te ubican. Considero que esta es una de las grandezas de la literatura y, en concreto, la narrativa: lograr engendrar imágenes y emociones con simples palabras.

Aunque, bien mirado, los libros ilustrados han existido siempre. Quizá es más habitual en los cuentos infantiles, puesto que los hace más atractivos a los ojos de los niñxs… Y de lxs menos niñxs, si no nos olvidamos de las novelas gráficas, por ejemplo.

Valorado en conjunto, siento que me voy a dejar llevar por la primera sensación, por la alegría de reencontrarme con mis personajes en un ámbito más amplio, más allá de continuar sus historias sobre el papel, en los siguientes volúmenes de la saga. Artbreeder te permite no solo crear un rostro, sino aportarle una mirada, un gesto, una emoción. Esto último me parece algo precioso que yo no sabría hacer de otra manera.

Así que, bienvenida sea la inteligencia artificial aplicada al arte.

Y vosotrxs, ¿qué pensáis?

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